El viajero no necesita salir de sus fronteras para trasladarse,
en cuestión de horas, de la selva tropical a las estribaciones
y alturas de la Cordillera de los Andes, y bajar luego hacia la
Costa del Pacífico, mientras contempla arrobado una sucesión
interminable de paisajes naturales. Al viajar por el maravilloso
mundo natural del Ecuador, podemos seguir el curso de ríos
anchos y angostas corrientes, descansar en la ribera de lagos
prístinos,
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